Probé este blanco con 92 Puntos Parker y es una de las mejores compras por 15 euros que recuerdo

Miguel Ángel Palomo | Esquire

Viñas viejas y crianza en hormigón para este monovarietal blanco de gran relación calidad-precio que resulta fresco, mineral y jugoso. 

 

Qué gusto da exponer a la comunidad winelover que se aloja en este espacio vinos tan de verdad. Que están muy ricos, que no se quedan en la narrativa sino que los abres y te los bebes con un gluglú de satisfacción. Que encierran también su enjundia, que tampoco se limitan al refresco yendo más allá. Un gustirrinín que en este caso nos lo da un vino blanco que procede de Terra Alta, esa porción del sur catalán salpicada de nombres de interés. A continuación os revelamos uno de ellos, responsable de esta garnacha blanca concentrada, cristalina y jugosa que ha pasado meses por cemento. A cambio de poco más de 15 euros. No es que merezca la pena, es que entenderíamos que se dejase de leer esto ipso facto para lanzarse a su adquisición inmediata.

Falta aclarar que es Herència Altés Benufet 2025 el vino al que os estamos empujando. Obra de Nuria Altés, elaboradora de Batea (Tarragona) con marca propia a partir de 2010, en ese momento gracias a las uvas compradas a su padre, antes de empezar a hacerse con viñedos como La Serra, ya con bodega nueva. Benufet, por su parte, es una finca centenaria que se halla en la parte más alta de la Serra Xalamera. Junto a su pareja, el inglés Rafa De Haan, Nuria muestra un apego muy fuerte a la tradición familiar, además de un compromiso inquebrantable con el territorio a través de proyectos medioambientales y de recuperación de fauna y flora.

Son alrededor de 60 hectáreas las que abarca Herència Altés entre Batea y Gandesa. Todo lo cultivan en ecológico, como podéis imaginar. Elaboran una gama amplia e igualmente uniforme en cuanto a calidad y horquilla económica. Variedades todas autóctonas. Con algunas garnachas que son casi sentimentales, como de la familia. Como esta misma de Benufet, marcada por el Garbí, brisa marina que deja humedad, y el Cerç, viento frío y seco que entra por arriba. Y es que aquí estas ventoleras imprimen carácter, al paisaje mediterráneo y a los vinos. Herència Altés Benufet 2025 se lleva sus 92 puntos Parker tras una añada más lluviosa que las anteriores pero que no alteró el bajo rendimiento en el que siempre se mueven. Sumad a esto el material calizo de los suelos, la altitud a más de 450 metros y una edad de las viñas que oscila entre los 30 y los 90 años.

La vendimia es a mano; la selección de la uva, de lo más minuciosa tanto en campo como en bodega, donde se llevan a cabo unas cuantas microvinificaciones. Se enfría la uva durante 24 horas y se hace un prensado directo antes de fermentar en tinas de hormigón. Para la crianza de cinco meses se confía en el batonnage de lías finas en el mismo cemento mientras un pequeño porcentaje descansa en fudre de roble austríaco.

Tras la clarificación y filtrado, el vino queda pálido, casi transparente y sin color. En nariz es donde ya aparece la profundidad. Deja poco a poco las notas ahumadas y se van asentando la pera madura, las flores blancas, la parte verde, melosa y cítrica. Igual de limpio se comporta en el paladar. Con textura. Con poso mineral. Muy fresco, vivo y largo. Un gusto por una herencia que es de todo menos envenenada.

 

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